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© 28/6/2019 Revive Israel Ministries

Transmisión Parental (Parte 1)

Asher Intrater

family

Me gustaría compartir con ustedes la que creo que es la clave más importante para el desarrollo y la salud mentales y que, conduce a múltiples bendiciones en nuestra vida. Tiene que ver con las relaciones con nuestros padres.

La relación con nuestros padres es mencionada en dos de los Diez Mandamientos, lo cual es indicativo de su importancia. Una referencia es positiva y otra negativa.

Éxodo 20: 5 – porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.

El mal comportamiento (pecado) será transmitido de la generación de los padres a la de los hijos, aún hasta la tercera y cuarta generación. Esta no era la intención de Dios, puesto que el pasaje sigue y afirma que Él bendecirá a miles de generaciones. Dios estableció un mecanismo de transmisión generacional para bendecir; pero si es mal utilizado, tendrá también sus efectos.

Visitar la iniquidad no significa que Dios castigue a un hijo por el pecado de sus padres. Significa que la influencia del comportamiento destructivo continuará.  Un padre que es abusivo, ausente o aberrante hará daño a sus hijos, quienes, a su vez, tenderán a herir a sus hijos y así sucesivamente. Somos moralmente responsables de nuestro comportamiento y nuestro comportamiento afecta a los que nos rodean.

Revertir la maldición

A esta influencia destructiva generacional la llamamos “maldición”. Sin embargo, es posible detener esta transmisión negativa y restaurar el mecanismo a su propósito original. Hay tres componentes principales para “revertir la maldición”:

  1. Arrepentimiento: no continuar el comportamiento negativo. No importa cuál sea la influencia a nuestro alrededor, siempre podemos elegir hacer lo correcto.  Si tus padres fueron violentos (por ejemplo), tú puedes elegir no ser violento.
    1. Para cambiar, uno ha de identificar primero el comportamiento negativo y luego decidir no hacer lo mismo.
    2. A veces el patrón continúa al hacer exactamente lo contrario. Una persona con padres violentos puede convertirse en excesivamente pasiva. Una mujer que haya experimentado abuso sexual, puede volverse sexualmente indiferente hacia su marido.
    3. Decidimos no continuar el patrón no haciendo lo mismo ni reaccionando de la manera opuesta. Elegimos actuar de manera saludable y ética en cada situación, libres de toda influencia negativa pasada.
  2. Perdón: dejar marchar todo sentimiento negativo hacia nuestros padres. Nadie tiene padres perfectos. Algunos padres son mejores que otros pero ninguno es perfecto. Siempre hay algo por lo que debemos perdonar a nuestros padres.
    1.  Dios nos perdonó por gracia mediante la expiación de Yeshúa en la cruz. No merecíamos ser perdonados. Dios espera que nosotros perdonemos a otros de la misma manera. Este perdón comienza con nuestros padres.
    2. Perdonar a los padres no es fácil porque somos influenciados por ellos desde el seno materno; nuestra propia constitución física está compuesta por el ADN de nuestros padres. Nuestra identidad y nuestra personalidad están conectadas a las suyas. Tenemos que buscar en lo profundo de nosotros para perdonarlos.
    3. Quitamos toda amargura y resentimiento de nuestro corazón. El perdón es una calle de dirección única. Perdonamos tanto si el otro cambia su comportamiento como si no. Esto no significa que confiemos totalmente en ellos o que continuemos permitiendo que nos hagan daño.
    4. La confianza es una calle de doble dirección y exige la participación del otro. Si la otra persona quiere construir una relación de cooperación, tanto mejor. Aun si no es así, podemos quitar la falta de perdón hacia ellos de nuestro corazón. De esta manera, nos liberamos de toda atadura psicológica.
    5. Perdonar también significa olvidar. La experiencia negativa no debe ser “revivida” una y otra vez en nuestra consciencia. Puede que esté en la memoria de nuestra computadora mental pero es borrada de la pantalla de nuestros pensamientos e imaginación.
  3. Proclamación: también rompemos las maldiciones hablando positivamente y cancelando su jurisdicción "legal" en nuestras vidas. Las palabras tienen autoridad en el mundo espiritual. Simplemente afirmamos: “perdono a mis padres por todos sus agravios contra mí; rompo todas las maldiciones y cancelo toda influencia negativa en mi vida, en el nombre del Mesías Yeshúa."

La próxima semana, en la Parte 2, te llevaré a la segunda referencia positiva en los Diez mandamientos sobre nuestra relación con nuestros padres.


Calidad sobre Cantidad 

Cody

Cody Archer pensaba que llenando los horarios de sus equipos conseguiría más pero, al final, había poco fruto duradero. Todo se quedaba en lo superficial.

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Subtítulos en : danés, holandés, francés, polaco, portugués y epañol.


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