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© 6/7/2018 Revive Israel Ministries

Humildad y guerra espiritual

Asher Intrater

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La humildad es el primer principio de guerra spiritual. Cuando nos damos cuenta que nos encontramos en una situación de guerra espiritual, lo primero que necesitamos hacer es humillarnos a nosotros mismos. La mayoría de personas asocian la guerra espiritual con oración agresiva y con gritar al diablo. Eso puede ser verdad, pero si no comprendemos el papel que desempeña la humildad y el sometimiento, nuestra guerra spiritual puede convertirse en una masacre.

Santiago 4:6-7,10
Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

Observa en estos versículos que la sumisión y la humildad son una parte necesaria, o prerrequisito para resistir al diablo. El hecho de resistirle depende de la actividad paralela de humillarnos a nosotros mismos.  

La razón de esto es que el carácter del diablo está ligado a la soberbia. La soberbia es la motivación del diablo. Por lo tanto, también es el área en la cuál es un experto.  Si eres soberbio, tienes una puerta abierta para que entren las estrategias de Satanás. Tu soberbia se convierte en un blanco fácil de los ataques de Satanás.

Cuando Satanás vino a Adán y Eva en el jardín del Edén, los atrajo mediante el orgullo espiritual (seréis como Dios, Génesis 3:5) y la soberbia espiritual ("sabiendo el bien y el mal" - Génesis 3:5). La soberbia intelectual y espiritual siguen siendo las raíces de la actividad demoníaca. Cuando resistimos a estos dos tipos de soberbia de manera que nos humillamos y nos sometemos a Dios, cerramos las puertas a las actividades del diablo.

La soberbia demoníaca puede conducir a la rebelión y a la división. La Biblia nos dice que cuando Satanás decidió atacar a Dios, su rebelión fue estimulada por su soberbia.  

Ezequiel 28:17
Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor.

La palabra hebrea para "enaltecer" en este contexto es "gaavah," y es parecida a la raíz de la palabra orgullo, "ga'avah." El orgullo o soberbia puede llevarnos a tener mal actitud hacia los que están a nuestro alrededor, sobre todo a los que tienen autoridad sobre nosotros, lo cual acaba causando división. La mayor parte de las divisiones que hay en las Iglesias son causadas por el  orgullo. Si una de las partes se humilla, las divisiones son mínimas.

No deis lugar al diablo

Yeshúa enseñó que todo reino dividido contra si mismo, es asolado (Lucas 11). El diablo quiere hacer que caiga el reino de Dios. Lo hace inspirando división y rebelión. Estos dos hallan su fuente en la soberbia. Esta última es tierra fértil para las semillas del maligno. Cuando nos humillamos a nosotros mismos, estamos negando al diablo ese terreno.

A menudo la soberbia es una manera de encubrir inseguridad personal, o miedo al rechazo. Cuando alguien es inseguro, puede hincharse de orgullo como un “pez globo” para compensar su carencia de seguridad. Una persona que puede humillarse está en realidad reflejando un grado psicológico de integridad y fuerza internas.

Uno de los síntomas por las que la soberbia encubre la inseguridad es la tendencia de sentirse “ofendido”. A veces alguien quiere ocultar su orgullo e inseguridad diciendo “soy muy sensible”. Es muy difícil encontrar una palabra en hebreo para “ofendido”. Una de las maneras de decirlo es “orgullo herido” o “honor insultado”. Alguien que no tenga mucho orgullo no se ofende fácilmente.

A veces la persona que está tan segura de llevar razón, es la que se encuentra en soberbia y el origen del problema. La persona ofendida, la más inteligente, la más ungida, o la que provoca la división, puede ser la que el diablo use. Si esto encaja contigo, deshazte de ello.


Fe y sufrimiento

Asher

Asher Intrater habla sobre aceptar y abrazar el sufrimiento como uno de los fundamentos de la comunidad de fe.

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Subtítulos en: Danés, holandés, Francés, coreano y portugués.


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