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© 19/1/2018 Revive Israel Ministries

3 Principios de Liderazgo Bíblico de 1 Pedro 5

Ariel Blumenthal

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1 No por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios … (1Pedro5:2a)

En Juan 21:15-17, Yeshua resucitado  ordena a pedro tres veces: “Apacienta mis corderos … pastorea mis ovejas … apacienta mis ovejas”. Pedro era un hombre valiente y fuerte, destinado a ser un gran líder del pueblo de Dios. En sus propias  fuerzas  podría haber aceptado estas tres órdenes de Yeshua “por obligación”. Pero Yeshua sabía que ni Pedro ni ningún otro puede liderar como Él lo hace, “conforme a la voluntad de Dios”, en sus propias fuerzas. Puede que empiece fuerte pero al final fracasará. Por eso, en Juan 21, antes de cada orden, Yeshua le hace la pregunta retórica: “Pedro, ¿me amas?”

Lo mismo ocurre con cada uno de los que estamos en liderazgo: si escuchamos, el Espíritu Santo nos hace la misma pregunta constantemente: “¿Estás haciendo esto porque tienes que hacerlo o porque amas a Dios?” “Si me amas, acércate a Mí, entonces podrás liderar con mi corazón, mi amor, mi sabiduría… y si no, ¡que tengas suerte!”

2 No por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo … (1Pedro 5:2b)

Todos tenemos que ganarnos la vida. Todos necesitamos dinero para nuestra familia, comida, ropa, quizá un vehículo, etc. No hay nada malo en que a los líderes de la iglesia se les pague por su trabajo. Igual que en cualquier lugar de trabajo, aquéllos con mayor autoridad y responsabilidad también merecen mayor paga. Pero para ser verdaderos líderes a Su imagen, el deseo/necesidad de dinero (y ¡más dinero!) no debe ser nunca nuestra motivación. En 1 Corintios 9, el apóstol Pablo testifica: “Porque si predico el evangelio, no tengo nada de qué gloriarme, pues estoy bajo el deber de hacerlo; pues ¡ay de mí si no predico el evangelio! “ Todos los que estamos en el liderazgo de la iglesia debemos de tener esa misma actitud: “Hago esto porque Dios me ha llamado, me ha dotado para ello, es Su voluntad en mí ¡ay de mí si no lo hago! No importa si me pagan o cuánto me pagan  ¡éste no es un trabajo cualquiera! Y lo mismo es cierto para todos nosotros, ya seamos padres o jefes; debemos saber que toda autoridad es un don de Dios (Rom 13:1) y es algo que deberíamos desear hacer para Su gloria, no por dinero o posición.

3 Tampoco como teniendo señorío … sino siendo ejemplos del rebaño (1 Pedro 5:3)

Antes de ser padre, asistí a una clase sobre paternidad que enseñaba una pareja pastoral local aquí, en Jerusalén. Siete años después, hay una cosa que recuerdo con toda claridad: “tus hijos harán lo que tú haces, no lo que les dices que hagan.” Este es uno de los principios de liderazgo más simples y universales: liderar con el ejemplo. En virtud de su poder y autoridad, muchos han conseguido dirigir “dictando” (siendo un dictador) sobre otros. Pero su dominio e influencia duran poco; tan pronto como el dictador muere, todo se desmorona. Pero cuando dirigimos desde “abajo”, no desde “arriba”, como ejemplos de obediencia y santidad en nuestras vidas, entonces podremos producir un fruto duradero en otros, que, a su vez, podrán seguir influyendo en las siguientes generaciones cuando nosotros ya no estemos. En 1 Corintios 4:9, Pablo describe a los apóstoles como aquellos “en el último lugar”, no famosos e importantes, encabezando la procesión, sino sin nombre, como sentenciados a muerte, débiles, sin honor, etc. Los mayores líderes son a menudo desconocidos, dirigiendo en silencio a muchos con su ejemplo humilde. Yeshua dijo: “aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón; Mi yugo es fácil y Mi carga ligera” (Mt 11:29-30)


Reavivando el Fuego

Asher Intrater

¿Cómo reavivamos el fuego de Dios y volvemos a nuestro primer amor?

VER.

Subtítulos disponibles en: danés, holandés, francés, coreano, polaco y portugués


Tres Maneras de Orar por Irán

Brad Long

Extracto de Discerning the Times (Discerniendo los Tiempos)

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1 Sigue orando para que una Gran Ola del Espíritu Santo en Irán continúe trayendo musulmanes a la fe en Jesucristo.

Estoy convencido de que los disturbios en Irán reflejan la opresión y las mentiras de la teocracia islámica. Puede muy bien ser que Dios haya enviado una ola del Espíritu Santo para traer al pueblo iraní a la fe en Jesucristo.

2 Sigue orando para que las Maldiciones de Muerte pronunciadas contra Estados Unidos e Israel se rompan y se conviertan en la bendición de conocer la vida en Jesucristo.

Durante años el Señor nos ha llevado a orar que aquellos que gritan las maldiciones “Muerte a América” y “Muerte a Israel” sean bloqueados.

El Señor prometió a Abraham en Génesis 12:3 “…Y bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan y en ti serán bendecidas todas las familias de la tierra”.

En base a esta promesa, podemos orar que el pueblo de Irán sea bendecido al bendecir, en lugar de maldecir, a Israel y al pueblo judío.

3 Orad para que Dios use las palabras pronunciadas por Donald Trump en su discurso en Naciones Unidas de liberar a los cautivos en Irán e instaurar un gobierno justo y libre.

Los disturbios en Irán son una afirmación de que Dios está obrando a través de las palabras pronunciadas por Trump. Nuestro papel como intercesores es orar que sus palabras proféticas  conformen la realidad.

Podemos orar para que las palabras del Presidente Trump, que proyectan una visión para Irán, sean consistentes con el propósito del Padre para el mundo. Podemos pedir a Dios que obre a través de ellas.


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Favor de orar por la continuación del ministerio en Israel de evangelismo a los indígenas, el plantar congregaciones mesiánicos, el centro de discipulado, de la vigilias proféticas de alabanzas y oraciones en el hebreo, y la ayuda financiera a los necesitados.