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La Hechicería Carismático
©16 Julio por Asher Intrater

En el avivamiento en Samaria, vemos dos errores: uno de ellos es más relevante a los evangélicos y el otro a los carismáticos. Después de predicar el evangelio allí, los apóstoles de Jerusalén oraron  a que se recibieran al Espíritu Santo.

Hechos 8:16 y 17 – por que todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.

Muchos evangélicos fallan en la obra del Espíritu Santo porque piensan que todos reciben la plenitud del Espíritu Santo en el momento del nuevo nacimiento. Sin embargo, en este verso, es obvio que hay dos experiencias diferentes: uno es de la salvación y el otro es el ser lleno del Espíritu Santo. Estos dos hechos puedan ocurrir al mismo tiempo, pero no siempre.

El gran evangelista Apolo recibió instrucciones de la salvación por medio de Aquila y Priscila (Hechos 18:26), pero faltaron la instrucción en cuanto al Espíritu Santo (Hechos 19:1 y 2).

Entre los salvos en Samaria hubo un tal Simón, hombre que ejercía la mágica. Cuando vió la unción del Espíritu Santo, se emocionó para recibir el mismo poder. Tenía, sin embargo, los motivos equivocados. Pedro le dijo que se arrepintiera y le dijo “…tu corazón no es recto delante de Dios” (Hechos 8:21). Él quiso la cosa correcta pero con el motivo equivocado.

Los malos motivos de Simón se pueden dividir en tres tipos:

1. El Orgullo: Él quiso ser reconocido como hombre “de gran poder de Dios” (verso 9). ¿Cuántos ministros hoy día están motivados por orgullo espiritual, deseando ser visto por los demás como el hombre bajo la unción de Dios?

2. La Codicia: Pensaba que el don de Dios se compraba con dinero (verso 20). Lo que le interesaba es el vender la unción de Dios. ¿Cuántos ministros hoy día quieren usar sus testimonios para traer más ofrenda?

3. Los Celos: Cuando vió Simón la unción de los apóstoles, entró en su corazón: hiel de amargura” (verso 23). ¿Cuántos de nosotros escondemos la envidia de nuestros corazones cuando vemos el éxito de otro ministro? Decimos, “Aleluya” y luego secretamente deseamos su caída.

Estos motivos pecaminosos formaron la vida de Simón antes de su salvación. El poder de Dios se le hizo una tentación a caer en sus hábitos malos. El operar en el poder del Espíritu Santo mientras encubrir nuestro carácter, puede inflarnos a un emocionalismo elevado, que no es nada más que la hechicería.

Esta tentación es tan peligrosa que puede resultar en la pérdida de la salvación aún cuando predicando a hacer los milagros. Mateo 7:22 y 23 – Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: “Nunca os conocí, apartaos de mi, hacedores de maldad.” La palabra “muchos” en este pasaje es especialmente espantoso. Esto es un hecho común, no un suceso ocasional.

Cualquiera bendición de Dios puede ser una tentación. La sabiduría puede llenar a uno al orgullo intelectual. La belleza puede conducir a la lujuria. La prosperidad puede llevar a uno a la codicia. Entre más seamos bendecido, más tenemos que guardar la pureza. Entre más nuestros corazones se guardan en la pureza, entre más Dios puede derramarnos sus bendiciones. Como la unción del Espíritu Santo es una bendición tan especial, puede, también, ser una tentación sutil.  

Cuando el diablo tentó a Yeshua (Jesús) (Mateo 4, Lucas 4), él lo hizo no llamando la atención ni a las drogas, ni al sexo, ni a la violencia, sino a la unción en que fue destinado a caminar Yeshua. “Cambia esta piedra a pan.” Yeshua después cambió el agua al vino, y alimentó a miles con pan y pescado. “Salte de este templo.” Yeshua sería crucificado y después levantado de la muerte haciendo el milagro más grande de la historia. “Reina sobre los reinos de este mundo.” Yeshua seguramente reinará al mundo en el reino mesiánico que viene (Juan 18:37; Apocalipsis 11:15 y 20:4).

Nuestros dones y llamamientos, nuestra unción y destino, nuestro deseo de tener un ministerio exitoso todos tienen que ser dirigidos a la cruz. Después de que han sido puestos a la muerte y resucitados es cuando llevarán mucha fruta (Juan 12:24). La cruz nos purifica; la resurrección  nos da poder. Como primero viene la cruz, y después la resurrección, así la pureza viene antes del poder genuino de hacer los milagros. Después de orar, ayunar, y resistir las tentaciones del diablo, Yeshua vino en el poder del Espíritu Santo (Lucas 4:14). La palabra de Dios penetra los corazones para que tengamos los motivos correctos (Hebreos 2:12).

A nosotros es mandado hacer los milagros como parte de la gran comisión (Marcos 16:17; Mateo 10:8). Debemos desear los dones y perseguir la gloria de Dios (I Corintios 14:1; Romanos 2:7). La falta de curaciones milagrosos es una indicación de la incredulidad (Mateo 17:20) y la falta de amor (Mateo 14:14). El temor verdadero de Dios resultará en los milagros (Hechos 2:43; 5:11 y 12). Las señales y prodigios eran una confirmación universal del mensaje del Evangelio (Marcos 16:20; Romanos 15:19; Hebreos 2:4). Nosotros tenemos orar para tener la audacia a hacerlos (Hechos 4:30).

Aquí hay la obra doble del Espíritu Santo. Podemos fallar en ella por uno de dos lados. Podemos hacernos cínicos, dudando su realidad, y no pagando el precio en perseguirlo. O podemos perseguirla con motivos ambiciosos egoístas.

Filipenses 1:15 al 18 – Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contienda, no sinceramente…pero los otros por amor…¿Qué púes? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.

El predicar por motivos malos es un error; el ser amargado por los que lo hacen es otro error. El estar resentido de los ministros famosos es ser tan hipócrita que ser un ministro falso. Algunas personas están más enfocadas en criticar a los demás que creer en Jesús. ¿Cuál es la respuesta? Sigue predicando en el amor y mantener el gozo, aún cuando los demás aparentan tener malos motivos.

Que no hagamos excusas por la falta de poder milagroso. Ahora es el tiempo a seguir adelante con denuedo, con fe genuina y con corazón puro.


De nuevo a los artículos de 2007

 

Favor de orar por la continuación del ministerio en Israel de evangelismo a los indígenas, el plantar congregaciones mesiánicos, el centro de discipulado, de la vigilias proféticas de alabanzas y oraciones en el hebreo, y la ayuda financiera a los necesitados.